Un nuevo estudio publicado en el CABI Agricultura y Ciencias de la Vida La revista destaca que las plagas, las enfermedades y la sequía son los mayores desafíos que enfrenta la producción de calabaza y sandía en Uganda.

Un nuevo estudio publicado en el CABI Agricultura y Ciencias de la Vida La revista destaca que las plagas, las enfermedades y la sequía son los mayores desafíos que enfrenta la producción de calabaza y sandía en Uganda.

Presenta un conjunto de recomendaciones diseñadas para ayudar a los productores de calabaza y sandía del país a aumentar los rendimientos para mejorar sus medios de vida y la seguridad alimentaria.

El estudio evaluó las limitaciones actuales de producción de sandía y calabaza, las prácticas de manejo y las fuentes de insumos de producción para guiar la investigación y la toma de decisiones en la producción de estos cultivos.

El equipo de investigación, que incluía colaboradores de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Makerere, Uganda, la Universidad Muni, Uganda, el Instituto Nacional de Recursos de Cultivos, Uganda, y la Universidad de KwaZulu-Natal en Sudáfrica, inspeccionó 105 campos de sandía y calabaza en 28 distritos de nueve subregiones de Uganda.

Entre los hallazgos, los altos costos de transporte y mano de obra también fueron factores clave que afectaron la productividad de la calabaza y la sandía, cultivadas por el 85,7 % y el 14,3 % de los agricultores encuestados, respectivamente.

Los científicos muestran que el marchitamiento bacteriano (33,3 %), el mildiú velloso (20 %), el mildiu polvoriento por antracnosis (7,8 %) y las enfermedades virales (5,6 %) fueron las limitaciones de enfermedades más comunes e importantes de ambos cultivos.

En cuanto a las plagas, la mosca blanca (Bemisia tabaciGennadius) (29,5%), orden Hemiptera familia aleyrodidae, pulgones (Myzus persicaeSulzer) (20%), pulgones de la familia Hemiptera, mosca del melón (Bactrocera cucurbitaeCoquillett) (16,2%), Orden Diptera Family Tephritidae y Cutworm (Agrotis IpsilonHufnagel) (9.5%), orden de la familia Lepidoptera Noctuidae, fueron reportadas como las plagas más restrictivas tanto en la producción de sandía como de calabaza.

Las sandías y las calabazas (denominadas colectivamente cucurbitáceas) se cultivan en Uganda por sus hojas, frutos y semillas, lo que contribuye a la seguridad alimentaria, nutricional y de ingresos.

Las calabazas se han cultivado en Uganda durante siglos. Sin embargo, el cultivo de la sandía es una actividad que tiene menos de tres décadas y está cobrando cada vez más importancia por su valor nutritivo y económico. Aún así, existe investigación e información limitadas sobre las limitaciones que afectan la producción de sandía y calabaza.

El profesor Arthur Tugume, autor principal del artículo, dijo: «Este estudio subraya la importancia de las sandías y las calabazas como fuentes de alimentos, ingresos y seguridad alimentaria para las comunidades locales, aunque no sean cultivos primarios en Uganda.

“Ha habido una baja producción de calabaza, lo que puede deberse en parte a la calidad inferior de la semilla que afecta la rentabilidad. El uso de una azada manual para eliminar las malezas fue el principal método de control de malezas, y algunos agricultores usaron herbicidas, mientras que los agricultores usaron principalmente cenizas como el principal método de control de plagas.

«Los agricultores de sandías practicaban el método Farmgate para vender sus productos, mientras que los de las calabazas se vendían a los mercados cercanos y comerciantes locales».

Los investigadores también enfatizan que muchos agricultores no han podido diferenciar entre las enfermedades que afectan a las sandías y calabazas y los síntomas asociados. Un hallazgo sorprendente fue que los agricultores aplicaron indiscriminadamente diferentes tipos de agroquímicos -herbicidas, fungicidas, insecticidas, acaricidas- para controlar las plagas de insectos en estos cultivos, independientemente de su propósito o impacto ambiental.

Fred Masika, co-investigador de la Universidad de Makerere y la Universidad de Muni, dijo: “Es necesario educar a los agricultores en el manejo integrado de plagas y enfermedades, así como en los métodos apropiados para aplicar agroquímicos.

“Se deben tomar varias medidas para impulsar la producción de estos cultivos para que los valores de los cultivos se aprovechen aún mejor.

«Por ejemplo, el establecimiento de centros de almacenamiento de sandías en los sistemas de riego recientemente establecidos (por ejemplo, Ngenge, Tochi, Doho, Mubuku y Wadelai) y en el centro de Uganda, donde se espera una alta producción».

Otras acciones sugeridas por los científicos incluyen el establecimiento de sistemas de semillas certificadas que proporcionen material de siembra libre de enfermedades, así como la solución de problemas de transporte y creación de valor.

También exigen la identificación de patógenos causantes para desarrollar estrategias de manejo. Esto, argumentan los investigadores, puede incluir el desarrollo y/o la promoción de un método de reproducción más respetuoso con el medio ambiente para la resistencia a plagas y enfermedades.


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