Por Jeremy Deaton

El año pasado fue testigo de una serie de fenómenos meteorológicos extremos sin precedentes: el mayor incendio forestal de todos los tiempos en California, las tormentas más famosas del Atlántico, la tormenta eléctrica más cara de la historia de Estados Unidos. Los expertos dijeron que estos desastres resaltan los efectos actuales del cambio climático y ofrecen una terrible vista previa de lo que está por venir.

El año pasado también hubo ataques sin precedentes contra la democracia estadounidense: un presidente que se negó a permitir una elección que perdió, sus aliados tratando de revertir los resultados, sus partidarios asediando el Capitolio. Si bien pocos lo dirían, estos eventos también ilustran qué esperar en un mundo más caluroso y turbulento.

La conversación pública sobre el cambio climático está dirigida por la ciencia y la ciencia se centra en los eventos meteorológicos que pueden cuantificarse y predecirse. Hay menos que decir cómo afectará el cambio climático a nuestras políticas, lo cual es más difícil de predecir. Esa advertencia significa que apenas discutimos cómo el aumento de las temperaturas conducirá a más disturbios políticos como lo vemos hoy. Pero la reciente toma de poder del Partido Republicano ofrece un vistazo a un mundo recreado por el cambio climático.

Los modelos climáticos ciertamente no son perfectos. Para hacer una proyección precisa, los científicos necesitan buenos datos sobre cómo se ha comportado históricamente el clima y deben hacer suposiciones razonables sobre cuánto contaminaremos. Sin embargo, los modelos climáticos se basan en las inmutables leyes de la física, cuyo poder predictivo es insuficiente. Como tal, los modelos tienen un largo historial de alta precisión y una exactitud angustiosa.

Por ejemplo, los modelos pueden decirle que si continuamos quemando combustibles fósiles con el mismo entusiasmo fatal, las aguas costeras inundarán regularmente gran parte de Coney Island, Brooklyn.Desde un punto de vista, tales predicciones pueden ser una fuente de consuelo, ya que sugieren que el resto de Nueva York, aquellas partes que no se ven afectadas por las inundaciones, permanecerán sin cambios.

Los modelos se quedan cortos aquí. Si Coney Island se inunda habitualmente, es poco probable que el resto de Nueva York permanezca igual. Es fácil imaginar que los costos del seguro contra inundaciones se dispararán y los empleados se mudarán a los suburbios. Los bancos y las empresas de tecnología se trasladarán a ciudades como Buffalo o Chicago, que están mejor aisladas del cambio climático. Y aquellos neoyorquinos que aún enfrentan una economía menguante y un índice de criminalidad que empeora podrían llegar a apoyar a un autoritario populista en la forma de Donald Trump.

O tal vez no. La ciencia no puede decirnos cómo termina esta historia.

Los investigadores han hecho algunos esfuerzos para predecir cómo responderán las personas al cambio climático. Los estudios han demostrado que a medida que el planeta se calienta, las personas se vuelven menos productivas y más violentas. El aumento del nivel del mar generará una migración masiva y el empeoramiento de las sequías provocará pérdidas de cosechas, recesiones económicas y conflictos armados. Algunas investigaciones incluso han demostrado que el cambio climático conducirá a más nacionalismo y autoritarismo. Pero ninguno de estos estudios puede decir qué significa exactamente esto para el futuro de la democracia estadounidense.

La ciencia puede proyectar el aumento del nivel del mar hasta la manzana de la ciudad, pero no puede decir dónde aparecerán las grietas en nuestro tejido social a medida que la gente se enfrente a más turbulencias y dificultades. Si hay una lección en nuestra historia política reciente, incluso los cambios pequeños pueden tener efectos profundos.

Después de la elección de Trump, surgió un nuevo género de investigación en ciencias políticas que buscaba explicar su improbable ascenso al poder. Los resultados mostraron que un electorado era más propenso al autoritarismo de lo que creíamos anteriormente.

Thomas B. Edsall, escribe en Los New York Times, registró cómo las ciudades pequeñas, en su mayoría blancas, donde se estaban produciendo pequeños cambios demográficos, influyeron fuertemente en Trump. En el condado de Elk, Pensilvania, hogar de poco más de 30.000 personas, la población de hispanos aumentó de 142 a principios de siglo a 244 en 2016. En 2008, el 51 por ciento de los votantes de los alces apoyaron a Barack Obama. En 2016, el 69 por ciento apoya a Trump. Edsall escribió: «Las comunidades muy blancas que votaron tanto por Trump creen que tienen motivos para preocuparse por la estabilidad racial de sus vecindarios».

¿Qué sucede en un mundo amenazado por el cambio climático? Se estima que el agravamiento de la sequía en México provocará que hasta 6,7 ​​millones de personas emigren a Estados Unidos. Es posible que los estadounidenses den la bienvenida a estos recién llegados. También es posible que la migración masiva conduzca a un auge autoritario.

Para un estudio de 2014, los investigadores de Stanford analizaron cómo las personas entendían las etiquetas de advertencia en los medicamentos recetados. Descubrieron que las personas que ven un efecto secundario grave (un mayor riesgo de cáncer) junto con varios efectos secundarios menores (mareos, asma, temblores, insomnio) calificaron el medicamento como relativamente seguro. Sin embargo, cuando las personas vieron solo el mayor riesgo de cáncer y nada más, calificaron el medicamento como más riesgoso.

La señal de advertencia sobre el cambio climático se está extendiendo. La lista de efectos secundarios es tan larga (inundaciones, olas de calor, incendios forestales, huracanes, sequías, plagas, langostas) que sus efectos pueden ser abrumadores. Si solo hubiera una línea en la etiqueta de advertencia, debería ser: La gente está de mal humor. Nuestra democracia es frágil. El cambio climático cambiará más que solo el clima.


Jeremy Deaton escribe para Nexus Media News, un servicio de noticias sobre el cambio climático sin fines de lucro. Puedes seguirlo @deaton_jeremy.

Artículo cortesía de Nexus Media.



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