La Organización Mundial de la Salud ha lanzado un plan de 10 años para monitorear la composición genética de los patógenos en todo el mundo. La estrategia muestra hasta dónde ha llegado la genómica y cuánto queda por recorrer durante la pandemia de Covid-19.

Los últimos dos años han visto una colaboración global sin precedentes a medida que los investigadores se esfuerzan por comprender mejor la epidemiología, la transmisibilidad y la virulencia del coronavirus detrás de Covid-19. Detectar, evaluar y monitorear variantes usando genómica se ha vuelto esencial para comprender cómo cambia el virus y cómo esos cambios afectan su amenaza para los humanos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) desea llevarse a casa las lecciones de la pandemia de Covid-19. La semana pasada, la organización dio a conocer una estrategia para mejorar el uso de la genómica en el seguimiento de posibles patógenos pandémicos, incluidos virus, bacterias, hongos y otros organismos.

Según las estadísticas de la OMS, el 68% de los estados miembros de la OMS tenían la capacidad de secuenciar genomas de patógenos en enero de 2022, frente al 54% en marzo del año pasado. El intercambio de información pública siguió mejorando hasta enero de 2022, con un 43 % más de países que publicaron sus datos de secuencia que en enero de 2021.

La estrategia de la OMS se basará en los avances recientes al expandir el acceso global a las herramientas de vigilancia, como las instalaciones de secuenciación, capacitar al personal para usar dichas herramientas, simplificar el intercambio de datos y mantener el sistema alerta para futuras pandemias. Para lograr estos objetivos, la OMS planea trabajar con los encargados de formular políticas y los funcionarios de salud pública para crear conciencia sobre la genómica y establecer estándares para la recopilación y el intercambio de datos biológicos.

«A través de redes globales de vigilancia de patógenos, junto con la colaboración científica, podemos facilitar la identificación y el seguimiento de patógenos peligrosos.dijo Blanca Pérez-Sepulveda, investigadora asociada postdoctoral en el Instituto de Ciencias Infecciosas, Veterinarias y Ecológicas de la Universidad de Liverpool, Reino Unido, que no participó en la estrategia de vigilancia de patógenos de la OMS.

«La vigilancia genómica es un enorme beneficio para la salud pública, ya que permite la correcta implementación de estrategias de control y prevención de patógenos con potencial de propagación global antes de que se conviertan en una pandemia..”

Pérez-Sepulveda es miembro de una colaboración académica mundial que está democratizando la genómica bacteriana a gran escala en países de bajos ingresos de África y América Latina. Para ayudar a combatir los patógenos bacterianos en todo el mundo, el equipo de Pérez-Sepulveda recolecta muestras y comparte datos genéticos de las bacterias intestinales a través de una base de datos en línea.

También han existido otras bases de datos genómicos de patógenos durante años, con la Iniciativa Global Internacional para Compartir Datos de Influenza Aviar (GISAID) establecida por primera vez en 2006 para proporcionar acceso público a secuencias de virus mortales de influenza aviar como H5N1.

La pandemia de Covid-19 demostró ser un punto de inflexión, ya que las grandes inversiones ampliaron la capacidad de muchos países para llevar a cabo la vigilancia genética de patógenos. En Europa, por ejemplo, apenas un tercio de los países cumplieron con los objetivos de secuenciación de variantes de Covid-19 recomendados por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) en marzo de 2021. En septiembre de 2021, el ECDC respondió inyectando 77 millones de euros en 24 estados miembros para impulsar su progreso en el seguimiento de las variantes de Covid-19.

No obstante, la estrategia reciente de la OMS reconoce los altos costos técnicos y financieros de la vigilancia genómica, particularmente en entornos con recursos limitados. Incluso en algunos países europeos ricos como Gran Bretaña, los gobiernos están reduciendo los costosos programas de vigilancia de covid-19, diciendo que las altas tasas de vacunación brindan una protección adecuada para las poblaciones.

Otros obstáculos para expandir el acceso a la genómica incluyen desafíos relacionados con el volumen de datos, la cobertura geográfica y la puntualidad. Además, la OMS descubrió que la priorización global de las capacidades de vigilancia genómica existentes para Covid-19 ha desviado recursos de la vigilancia de otras amenazas de enfermedades.

A pesar de los obstáculos, Pérez-Sepulveda afirmó que la secuenciación del genoma es una herramienta muy poderosa para monitorear organismos peligrosos.

«En comparación con otros métodos como B. Métodos moleculares, la secuenciación del genoma puede ser mucho más rápida y ofrece una excelente resolución.» Ella dijo. «La advertencia es el acceso a la tecnología de secuenciación a escala global, particularmente en las regiones asociadas con la mayor carga de enfermedades infecciosas.

Foto de portada sobre Elena Resko

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