El lenguaje humano en sus muchas formas contemporáneas puede tener una obligación evolutiva con nuestros lejanos antepasados ​​simios, pronunciado en grupos de individuos dispersos.

Los mundos sociales de los orangutanes salvajes dan forma a la forma en que se comunican vocalmente, al igual que las comunidades locales dan forma a la forma en que hablan los humanos, informan los investigadores el 21 de marzo en Ecología Natural y Evolución. Este hallazgo sugiere que las fuerzas sociales estaban comenzando a desarrollar un inventario creciente de sonidos de comunicación entre los ancestros antiguos de los grandes simios y los humanos, sentando las bases para la evolución del lenguaje, dicen el psicólogo evolutivo Adriano Lameira de la Universidad de Warwick en Inglaterra y sus colegas.

El grupo de Lameira registró llamadas de advertencia de depredadores conocidas como «kiss squeaks», que generalmente implican inhalar aire a través de los labios fruncidos, de 76 orangutanes de seis poblaciones que viven en las islas de Borneo y Sumatra, donde enfrentan amenazas de supervivencia.Número de serie: 15/02/18). El equipo rastreó a los animales y estimó sus densidades de población entre 2005 y 2010, con al menos cinco meses consecutivos de observaciones y registros en cada población. El análisis de las grabaciones luego mostró cuánto cambiaron o permanecieron iguales los chillidos de besos de las personas con el tiempo.

Los orangutanes en poblaciones de alta densidad que aumentan la probabilidad de encuentros sociales frecuentes inventan muchas variaciones de chirridos de besos, informan los investigadores. Las revisiones novedosas de los chirridos de besos suelen ser modificadas aún más por otros orangutanes o ya no se usan en entornos abarrotados, dicen las fuentes.

En poblaciones en expansión que reducen la mezcla social, estos monos producen relativamente pocas variantes de besos y chillidos, encuentra el grupo de Lameira. Pero los ajustes ocasionales de besos y chirridos tienden a prevalecer en su forma nativa en grupos dispersos, lo que da como resultado un repertorio de llamadas más grande que en poblaciones de alta densidad.

Los grupos de orangutanes de baja densidad, con pequeñas agregaciones de animales que ocasionalmente se cruzan, pueden reflejar las actitudes sociales de los ancestros humanos. Los antiguos grandes simios y homínidos también vivían en grupos dispersos, lo que, según sugieren los investigadores, puede haber producido un número creciente de formas de comunicación vocal.

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