No está claro si el colapso de Unigroup desencadenó directamente el terremoto anticorrupción dentro de Big Fund. Sin embargo, la estrategia en la que se ha embarcado este último (arrojar inversiones masivas contra la pared y ver qué se queda) puede fallar miserablemente. Según los observadores de larga data, esta estrategia también es el caldo de cultivo perfecto para la corrupción.

«Esta es la investigación de corrupción menos sorprendente de la que he oído hablar en mucho tiempo», dijo Matt Sheehan, miembro del grupo de expertos estadounidense Carnegie Endowment for International Peace. «No porque sepa que Ding Wenwu es personalmente corrupto, pero cuando dejas que tanto dinero fluya en una industria, sería mucho más sorprendente si estuviera allí». no es un gran escándalo de corrupción”.

Una parte significativa del problema fue la falta de precisión, dice Sheehan. China sabía que necesitaba invertir en semiconductores, pero no sabía a qué subindustria o empresa dar prioridad exactamente. El país se ha visto obligado a aprender por ensayo y error, lidiando con problemas como la quiebra de Unigroup y el creciente bloqueo tecnológico de Estados Unidos. El próximo paso debería ser inversiones más específicas en empresas específicas, dice Sheehan.

Eso podría significar un nuevo jefe para el gran fondo, alguien con más conocimientos sobre la generación de rendimientos financieros, dice Paul Triolo, vicepresidente senior de la firma de estrategia empresarial Albright Stonebridge, que asesora a empresas que operan en China. Muchos de los administradores del Big Fund provenían de entornos gubernamentales y tal vez simplemente carecían de la experiencia relevante. Ding, que ahora está bajo investigación, solía ser jefe de departamento en el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China.

“Se necesita gente competente para ejecutarlo [Big Fund] que entienden la industria, financian y no financiarán proyectos que no tengan una base comercial sólida», dice Triolo.

En última instancia, estos estudios podrían ser positivos para la industria de semiconductores de China, ya que muestran las limitaciones de la financiación impulsada por la política y empujan a que el Gran Fondo se gestione sobre una base más basada en el mercado. El apetito de Beijing por la experimentación está disminuyendo a medida que aumentan las preocupaciones sobre la autosuficiencia. “No puede darse el lujo de desperdiciar $5 mil millones en fábricas que no son rentables”, dice Triolo.

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