Un robot hecho de líquido magnético se puede hacer más pequeño, más delgado o se puede abrir con imanes especiales, lo que podría ser útil para administrar medicamentos al cuerpo.

física


16 de septiembre de 2022


Un robot suave hecho de gotas de líquido magnético puede autodesintegrarse y luego volver a ensamblarse cuando encuentra obstáculos o pasajes estrechos. Los investigadores dicen que podría usarse para la administración de medicamentos dirigidos en el futuro.

Xinjian Fan de la Universidad de Soochow en Taiwán y sus colegas utilizaron gotas de un ferrofluido, en este caso nanopartículas de óxido de hierro magnético suspendidas en aceite, para crear un robot blando de aproximadamente un centímetro de altura. Un conjunto de imanes controlables puede ordenar al robot que se mueva o cambie de forma según sea necesario al actuar sobre las nanopartículas.

Para moverlo a través de un canal angosto, los investigadores usaron sus imanes para apretar el robot en una forma delgada y alargada. También usaron campos magnéticos para dividir un robot de un centímetro o un milímetro en un grupo de robots más pequeños, de un milímetro o un micrómetro. Un ajuste adicional del campo magnético hizo que las partes se fusionaran nuevamente en una sola.

Pietro Valdastri de la Universidad de Leeds en el Reino Unido dice que esta habilidad podría ser un «cambio de juego» ya que un paciente podría tragarse un robot que transporta drogas que luego podría abrirse por dentro, tal vez en su tracto gastrointestinal, haciendo que cada uno sea diminuto Una gota robótica podría entregar la medicina a una ubicación específica. Bradley Nelson, del Instituto Federal Suizo de Tecnología en Zúrich, dice que otra aplicación podría ser la eliminación de coágulos de sangre en el cerebro que causan accidentes cerebrovasculares, pero agrega que crear un campo magnético lo suficientemente fuerte como para mover el robot con precisión en el cerebro sería un desafío.

El uso del nuevo robot en medicina es plausible, pero es muy probable que todavía esté muy lejos, dice Hamidreza Marvi, de la Universidad Estatal de Arizona. Él dice que podría encontrar un uso más inmediato en dispositivos de laboratorio en un chip, donde los procesos químicos como las pruebas de virus se realizan en un espacio confinado. En estas situaciones, los robots ferrofluídicos podrían suministrar los productos químicos necesarios para las reacciones.

Referencia de la revista: avances científicosDOI: 10.1126/sciadv.abq1677

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