Con el aumento de las tasas de urbanización y sus efectos nocivos sobre el medio ambiente, la reducción del riesgo de «cambio climático urbano» requiere más investigación para prepararnos para un futuro incierto.

Crédito de la foto: Rids on Unsplash

Hace dos siglos, el científico británico Luke Howard exploró por primera vez el concepto de “islas de calor urbano”, donde las temperaturas en las ciudades son en promedio más altas que en las áreas rurales. Según un nuevo informe de las Naciones Unidas, alrededor de 2.500 millones de personas más vivirán en ciudades para 2050 de lo que viven hoy.

La creciente urbanización concentra la población, la actividad económica y la industria. Este paisaje cambiado cambia los procesos naturales y las interacciones entre la atmósfera y la superficie de la tierra y cambia el clima de la región.

Los científicos han descubierto que los cambios aparentemente pequeños en la temperatura, las precipitaciones y la calidad del aire aumentan significativamente la probabilidad de desastres climáticos extremos como olas de calor, inundaciones urbanas y smog que afectan la salud y la seguridad de millones de personas. Los datos recopilados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que la contaminación del aire mata a un promedio de 7 millones de personas en todo el mundo cada año.

Sin embargo, la reducción de los riesgos del cambio climático urbano vinculado al cambio climático global es un tema controvertido para los profesionales y los formuladores de políticas, ya que generalmente es una cuestión de compensaciones. En el centro de Londres, por ejemplo, los conductores cuyos vehículos no cumplen con los estándares de emisiones establecidos tienen que pagar una tarifa diaria sustancial. Este cargo por congestión aumenta el costo de los desplazamientos para muchos, pero reduce la contaminación tóxica del aire en un 36%, según un informe del Ayuntamiento de Londres. Los costos significativamente más altos para los conductores cuando están en ralentí son de gran beneficio para las poblaciones más vulnerables, como jóvenes y ancianos, así como para las personas con enfermedades pulmonares y cardíacas concurrentes.

En las últimas décadas se han publicado una variedad de artículos de investigación sobre urbanización y cambio climático, que han crecido de manera constante desde la década de 1970. El número medio de publicaciones sobre clima urbano fue de dos publicaciones al año. un número que se elevó a 51 en la década de 1990. Como resultado, la climatología urbana se ha convertido en una subdisciplina de la climatología en la que los investigadores identifican desafíos y oportunidades para desarrollar ciudades resilientes y sostenibles para prepararse para un futuro incierto.

Un equipo de investigadores de Saskatchewan, Canadá, junto con personal internacional, buscó temas nuevos y emergentes en climatología urbana para investigar posibles brechas que deben cerrarse más en el futuro. Sus resultados fueron publicados en la revista El cambio climático de WIRE.

Entre estos, el equipo identificó los aerosoles orgánicos secundarios, las emisiones de gases de efecto invernadero, las precipitaciones urbanas y el riesgo de inundaciones y la adaptación como los temas más importantes a considerar en las futuras plataformas de políticas y toma de decisiones. Estos problemas se superponen con las preocupaciones sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y las inundaciones urbanas, que requieren una colaboración interdisciplinaria más profunda y amplia en climatología urbana, especialmente frente al cambio climático. Dado el consenso mundial sobre la urgencia del cambio climático, el aumento de la urbanización y sus impactos ambientales ha llevado a un aumento en la investigación dirigida a monitorear y analizar las emisiones de carbono en las ciudades y las formas de reducirlas para cumplir con los objetivos de sostenibilidad.

Para adaptarse al cambio climático, las áreas urbanas deben fomentar iniciativas más ecológicas como incentivos para vehículos eléctricos, regulaciones más estrictas para disuadir a las personas de construir en llanuras aluviales y de una economía de combustibles fósiles a una economía de energía renovable ignorar las fuentes.

De hecho, los vehículos eléctricos pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y reducir la contaminación del aire al matar dos pájaros de un tiro. Por ejemplo, Beijing, que ha sufrido una grave contaminación del aire, ha mejorado la calidad del aire y ha reducido las emisiones de CO2 mediante la promoción de los coches eléctricos mediante incentivos fiscales y de licencias, junto con otras medidas para reducir la contaminación.

En otro ejemplo, estudios recientes también han demostrado que la urbanización aumentó 21 veces la probabilidad de inundaciones extremas de Houston debido al huracán Harvey en 2017, lo que llevó a los funcionarios de la ciudad a tomar medidas para conservar y restaurar las áreas de praderas y humedales para cumplir y al mismo tiempo limitar el desarrollo en llanuras aluviales y regiones propensas a inundaciones.

Si bien se requiere este esfuerzo, nuestro conocimiento aún es incompleto ya que no estamos seguros de cómo, dónde y cuándo se sentirán los mayores efectos. Esta incertidumbre cuestiona la toma de decisiones, especialmente en sistemas socioecológicos complejos como las ciudades.

Aunque lidiar con las incertidumbres futuras siempre será parte de la ciencia climática, las mejores decisiones sobre la adaptación al cambio climático urbano deben basarse en los datos más precisos posibles. Para aumentar la precisión, los investigadores necesitan observaciones de campo más frecuentes y geográficamente detalladas y modelos de alta resolución que representen los procesos urbanos de manera más realista. Para que esto sea realista y exitoso, es necesario que haya una colaboración más estrecha entre los climatólogos urbanos, los tomadores de decisiones y las comunidades sociales, así como la implementación del conocimiento científico en la práctica.

Escrito por: Fei Huo, Li Xu, Yanping Li, Zhenhua Li

Instituto Global para la Seguridad del Agua, Universidad de Saskatchewan

Referencia: Fei Huo, Li Xu y Yanping Li et al., WIREs Climate Change (2020) utilizan análisis de big data para sintetizar áreas de investigación e identificar áreas emergentes en climatología urbana. DOI: 10.1002 / wcc.688

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